sábado, 12 de septiembre de 2009

El "boom" de los blogueros en Cuba


Por Carlos Lauría y María Salazar Ferro
(Comité para la Protección de Periodistas) *

Leer a diario las páginas de Granma era una experiencia frustrante para Laritza Diversent, a quien le parecía que el periódico, órgano oficial del Partido Comunista, ignoraba sus necesidades y tergiversaba su realidad. La experiencia convenció a la abogada de 28 años, radicada en La Habana, a comenzar un blog; un sitio dónde, según ella, puede expresar las frustraciones y la impotencia del pueblo cubano, al igual que sus alegrías y aspiraciones.

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"Ese espacio también es de miles de jóvenes que intentan explicarse muchas cosas, que quieren otras alternativas, que sueñan tener un futuro", indicó Diversent. "Es la oportunidad de decir lo que piensas, aún sintiendo miedo".

A pesar de grandes obstáculos legales y técnicos, un creciente número de blogueros cubanos ha prevalecido sobre las fuertes restricciones al uso de Internet impuestas por el gobierno, logrando difundir noticias de la isla y opiniones en línea. Los blogueros, en su mayoría jóvenes de profesiones diversas, han abierto un espacio nuevo para la libertad de expresión en Cuba, mientras que brindan un rayo de esperanza para el renacimiento de ideas independientes dentro del cerrado sistema cubano.
Por lo menos 25 blogs independientes, periodísticos y actualizados en forma regular están siendo producidos por escritores cubanos, según el análisis del CPJ. Existen, además, alrededor de 75 blogs independientes enfocados en noticias o reportajes que responden a intereses más personales o familiares. Además, unos 200 blogs con aprobación oficial son producidos por periodistas que trabajan en los medios estatales, según el sitio Web de la Unión de Periodistas de Cuba.

El surgimiento del blog independiente cubano tuvo origen a comienzos de 2007, cuando aparecieron los primeros blogs escritos bajo seudónimos. Defensores de la libertad de prensa y periodistas cubanos coinciden en señalar a Yoani Sánchez, de 34 años, como la pionera de esta comunidad de blogueros. Sánchez, quien empezó a bloguear en abril de 2007, fue la primera en utilizar su firma. Su blog, Generación Y, y otros seis están colgados en el portal alemán Desde Cuba, un sitio, según su página de introducción, "para el ejercicio del periodismo ciudadano" dónde se puede "dar visibilidad a las opiniones que no encuentran un espacio en los medios oficiales cubanos ni en otras publicaciones condicionadas por requerimientos políticos".

Puede parecer sorprendente que una cultura de blogueros haya surgido en un lugar dónde solo una ínfima parte la población tiene computadoras personales o acceso a Internet. Sin embargo, los cubanos tienen una larga tradición de periodismo en línea. Las raíces del periodismo cubano de Internet pueden hallarse en el movimiento de la prensa independiente que surgió a mitad de la década de los noventa y se expandió hasta la actualidad. A través de herramientas periodísticas básicas para hacer reportajes, los escritores enviaban sus notas por teléfono o fax a sitios Web en los Estados Unidos o Europa dónde se publicaban. Muchos fueron encarcelados en una embestida masiva del gobierno en 2003, y en la actualidad permanecen entre rejas.

El escritor Manuel Vázquez Portal, quien fue encarcelado durante la embestida de 2003 antes de ser liberado y enviado al exilio un año después, afirmó que existe un vínculo estrecho--al igual que notables diferencias--entre el movimiento de la prensa independiente de su generación y la nueva comunidad de blogueros de 2009.

Una nueva generación
A diferencia de la prensa independiente de los años noventa, compuesta en su mayoría por activistas de la oposición con fuertes opiniones políticas, los blogueros de hoy han marcado sus diferencias tanto del gobierno como de la disidencia, según Vázquez Portal y otros.
Ya sea de forma deliberada o no, los blogueros han sido astutos al no desafiar abiertamente al gobierno cubano, indicó Daniel Erikson, analista del Diálogo Interamericano, un centro de estudios radicado en Washington. "Sus blogs no han sido duros críticos del sistema o gobierno cubanos, más bien han sido espacios para intercambiar información y puntos de vista", explicó.
Los blogueros están radicados principalmente en La Habana, dónde es más fácil acceder a computadoras e Internet que en el interior de la isla. En su mayoría jóvenes de entre 20 y 30 años de edad, son periodistas, estudiantes, profesores, abogados, artistas, fotógrafos y músicos. Algunos escriben bajo seudónimos aunque la mayoría firma con su nombre y apellido. Un análisis del CPJ de 25 blogs periodísticos encontró que están dedicados a examinar de manera crítica los problemas diarios de los ciudadanos cubanos como la falta de comida, la salud y la educación, los problemas de viviendas y la falta de acceso a Internet. Algunos escriben crónicas deportivas o de arte, y un puñado está dedicado a comentarios políticos. Diversent orienta su blog, Las Leyes de Laritza, hacia temas jurídicos para "tratar de educar a otros cubanos sobre el sistema legal del país".

Los blogs periodísticos tratan temas que permanecen ampliamente inexplorados en la prensa oficial. En Cuba, la prensa oficial ha sido tradicionalmente la única fuente de información para la mayoría de los ciudadanos. La Constitución cubana otorga al Partido Comunista el derecho a controlar los medios de comunicación y reconoce a la libertad de prensa únicamente como "conforme a los fines de la sociedad socialista". El gobierno tiene propiedad y control sobre todos los medios: cinco canales nacionales de televisión y varias estaciones regionales; dos agencias de noticias; una estación internacional de radio (Radio Habana Cuba); seis estaciones de radio nacionales y varias decenas de estaciones provinciales; por lo menos cuatro sitios Web; dos diarios nacionales, Granma y Juventud Rebelde; el semanario nacional Trabajadores; y varias publicaciones provinciales. Estos medios operan bajo la supervisión del Departamento de Orientación Revolucionaria del Partido Comunista que desarrolla y coordina las estrategias de propaganda oficiales. Algunos cubanos escuchan transmisiones de onda corta de las estaciones de radio financiadas por el gobierno de los Estados Unidos, Radio Martí y La Voz de América, al igual que estaciones de radio europeas, según las investigaciones del CPJ.

Los blogueros enfrentan diversas limitaciones legales, económicas y tecnológicas. Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas y del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones, cerca al 13 por ciento de la población cubana tiene acceso a Internet, aunque periodistas independientes insisten que ese número está inflado. Sin embargo, a juzgar sólo por las cifras del gobierno, Cuba tiene el índice más bajo de acceso a Internet en las Américas.

La compra de computadoras personales estaba restringida hasta 2008 cuando el nuevo presidente, Raúl Castro, emprendió una serie de reformas económicas. En mayo de ese año, el gobierno autorizó la venta a los consumidores de bienes electrónicos como computadoras personales, reproductores de DVDs y teléfonos celulares--todos productos que hasta entonces se les había prohibido comprar a los cubanos. No obstante, el precio de los aparatos electrónicos sigue siendo prohibitivo para el cubano de a pie.

Para la gran mayoría de cubanos, el acceso privado a Internet sigue estando restringido por ley. La Resolución 180 de 2003 permite obtener acceso individual a Internet únicamente a personas con Pesos Convertibles Cubanos (CUC)--una de las formas monetarias generalmente usadas por extranjeros. El proveedor de Internet ETECSA, propiedad del gobierno, debe aprobar todas las conexiones. Así, en la práctica, el acceso individual a la Web está restringido en gran parte de los extranjeros, intelectuales con vínculos gubernamentales, altos funcionarios, ciertos médicos en los hospitales, académicos en las universidades y compañías que son propiedad del gobierno. Además se necesita una clave expedida por el gobierno para acceder a la Web a través del proveedor de Internet del Estado. Pero como con la mayoría de las mercancías en Cuba, las claves pueden conseguirse a precios elevados en el mercado negro.

No parece extraño, por lo tanto, que el bloguero de La Habana Iván García Quintero describa "el proceso de conectarse [a Internet] en Cuba como una onda kafkiana". Los blogueros pueden entrar a Internet en cafés, universidades y sedes diplomáticas. Los hoteles se convirtieron en otra opción en 2008 cuando el gobierno levantó las restricciones que les prohibían a los ciudadanos acceso a lugares turísticos. Pero hasta en estos sitios, los blogueros cubanos deben enfrentarse a impedimentos prácticos y económicos. Las conexiones son sumamente lentas--periodistas extranjeros señalan que puede tardar hasta una hora para enviar dos correos electrónicos --y son muy costosas. Una hora de Internet en un hotel o cibercafé puede costar hasta 260 pesos (US$6), alrededor de la tercera parte del salario mensual promedio de un cubano. Según los blogueros, la intranet cubana es una alternativa menos costosa que, sin embargo, sólo permite acceso limitado al correo electrónico y a un puñado de sitios Web cubanos.

La embajada holandesa y la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana también ofrecen computadoras y acceso a Internet. Aunque algunos blogueros utilizan estas sedes diplomáticas, muchos expresan su preocupación ya que tener contacto con funcionarios extranjeros puede ser interpretado como una vinculación con los partidos de la oposición.

El gobierno cubano no ha puesto en práctica un sistema tan sofisticado de censura en la Web como el que utiliza China, aunque sí ha promulgado un marco regulatorio fuertemente represivo. Es uno de los pocos países en las Américas con reglas específicas de censura que, como describe el Decreto 2009 de 1996, pretenden garantizar "los intereses de la defensa y la seguridad del país". Como con los medios tradicionales, constitucionalmente controlados por el Partido Comunista, la información en línea está restringida por una comisión interministerial encargada de regular "el uso de la información procedente de dichas redes informáticas de alcance global" y asegurar la ciber seguridad y defensa del país. Las actividades en línea están reguladas por la Resolución 179 de 2008 del Ministerio de la Informática y las Comunicaciones. Según el Artículo 19, los proveedores de servicios de Internet deben "adoptar las medidas necesarias para impedir el acceso a sitios cuyos contenidos sean contrarios al interés social, la moral y las buenas costumbres; así como el uso de aplicaciones que afecten la integridad o la seguridad del Estado".

Según Elizardo Sánchez Santa Cruz, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional en La Habana, los cubanos no pueden acceder a sitios dónde se tratan temas relacionados con la disidencia o la democracia en Cuba. Sin embargo, muchos blogs independientes no están completamente bloqueados, explicó Oscar Espinosa Chepe, un periodista freelance quien fue excarcelado y bloguea, en forma ocasional, sobre temas económicos para Desde Cuba. En su lugar, el gobierno cubano cuenta con obstáculos prácticos, como el alto costo de Internet, para desalentar la lectura de blogs, agregó. "Cuando acceder a Internet es tan caro, la mayoría de la gente prefiere mirar su correo que tratar de bajar o leer blogs", detalló Espinosa Chepe.

Varias fuentes del CPJ indicaron que el gobierno emplea a estudiantes de informática para monitorear el contenido de los blogs independientes. García Quintero los llama "una especie de policía cibernética. ... Si pueden dar con la clave o con el código del blog tratan de desarmarlo". Yoani Sánchez, por ejemplo, denunció a finales de 2008 que su blog había sido jaqueado y bloqueado por varios días. Otras fuentes también revelan que el monitoreo del gobierno altera las comunicaciones electrónicas. Laura Pollán, activista de derechos humanos y esposa del periodista independiente encarcelado Héctor Maseda Gutiérrez, señaló al CPJ en 2008 que su cuenta de correo electrónico había sido interferida como parte de la continua vigilancia que el gobierno ejerce sobre su familia.

A pesar de todas estas limitaciones, los blogueros cubanos aún encuentran formas de subir sus artículos a la Web. Escriben en casa con computadoras personales (algunas armadas con distintas partes adquiridas en el mercado negro) y guardan la información en memorias flash que llevan a cafés, hoteles o sedes diplomáticas. Algunos señalan que pueden subir la información directamente a los blogs de manera esporádica cuando pueden acceder a ellos desde la isla. Pero la mayoría envía los artículos por correo electrónico a amigos en el exterior quienes los montan a sus respectivos sitios Web. Aún así, los blogueros nunca están seguros de lo que aparece publicado en sus sitios, explicó García Quintero, quien escribe comentarios políticos y sociales. "La semana pasada escribí un post, por ejemplo, que no sé si está colgado", comentó durante una entrevista reciente. "Muchas veces no puedo ver lo que escribo".

La mayoría de las entradas de blog reciben decenas de comentarios, en su mayor parte seguidores en el extranjero que dejan mensajes de apoyo, o de visitantes pro-castristas que acusan a los blogueros y cuelgan links que promueven al gobierno. El tráfico de los blogs viene en gran parte de lectores en el extranjero.

De hecho, a causa de los numerosos obstáculos, el conjunto de los cubanos raramente lee los blogs independientes en Internet. "Sabemos que la gran mayoría de nuestros lectores está fuera de Cuba", detalló Juan González Febles, reportero independiente y traductor que dirige el blog noticioso Semanario Digital Primavera. "Pero porque buscamos informar a los cubanos, a la población, siempre se buscan nuevos canales de distribución para llevarles la información".

Para poder divulgar sus entradas dentro de Cuba, los blogueros las guardan en CDs o memorias flash que distribuyen a bibliotecas y grupos independientes. Otros imprimen, fotocopian y juntan sus artículos en publicaciones improvisadas que, según González Febles, "se pasan de mano en mano, permitiendo que el pueblo cubano tenga un mejor conocimiento sobre lo que hacen los blogueros".

Vínculos históricos
Las autoridades no parecen haber encontrado aún una respuesta a la aparición de estos blogueros. Aunque al comienzo les prestaron poca atención, señaló el bloguero Luis Cino, se han mostrado cada vez más represivos. "Las autoridades temen todo lo que amenace el monopolio de la información" detalló Cino, quien escribe el análisis político "La Esquina de Cino" en el blog Desde La Habana.

Como método para disputar el impacto que pueden tener los blogueros independientes, el gobierno apoya a blogs oficiales dedicados a la propaganda y a dar una buena imagen de Cuba en el exterior. Dos blogs se han apropiado del nombre "Desde Cuba" con leves variaciones y están colmados de comentarios a favor de Castro y en contra de los Estados Unidos, así como vínculos a sitios Web oficiales del gobierno cubano. Uno de los blogs con más publicidad en los sitios Web cubanos es conocido como Las Reflexiones de Fidel, dónde se recicla una serie de artículos escritos por Fidel Castro Ruz para diarios cubanos desde que renunció a la presidencia.
El gobierno también hace uso de estos sitios para desacreditar a los blogueros independientes a través de acusaciones sin fundamento dónde se les acusa de recibir dinero de grupos de la oposición radicados en el exterior. Algunos blogueros independientes han sido llamados a citatorios, a otros se les han negado visas para viajar al exterior y otros han sido amenazados con sanciones a menos que dejen de informar, según las investigaciones del CPJ. "He tenido problemas desde que empecé a bloguear hace un año", indicó Claudia Cadelo, una joven profesora de francés que escribe el blog Octavo Cerco. "Este año, hasta me citó el Ministerio del Interior y ahora siento miedo todo el tiempo". Cadelo, quien explicó que faltó a su cita en el Ministerio del Interior por una enfermedad, examina en su blog temas de salud, injusticia legal y barreras a la educación.

El gobierno cubano ha mostrado escasa tolerancia hacia las noticias y las opiniones críticas en el pasado, como lo evidencia su dura embestida contra la prensa independiente.

A mediados de los noventa, los escritores icónicos Raúl Rivero y Rafael Solano fundaron las agencias de prensa independientes Cuba Press y Havana Press. Hasta entonces, existía poco periodismo independiente en Cuba. Rivero y Solano se rodearon de un pequeño grupo de individuos que, como los blogueros de hoy, no estaba necesariamente entrenado como periodistas profesionales pero era gente ansiosa por cumplir con el trabajo informativo y ofrecer puntos de vista distintos a los del gobierno. Este pequeño ejército de reporteros, muchos con una larga trayectoria en la disidencia política, comenzó a publicar en medios radicados en el exterior noticias hasta entonces ignoradas por la prensa oficial.

La represión gubernamental pronto se agudizó. En octubre de 1997, Bernardo Rogelio Arévalo Padrón, corresponsal de la agencia de prensa independiente Línea Sur Press en la provincia de Cienfuegos, fue arrestado por publicar informes en el sitio Web Cubanet y en Radio Martí, ambos radicados en los Estados Unidos, detallando como se transportaba carne desde Aguada de Pasajeros, dónde la gente se estaba muriendo de hambre, hacia La Habana para alimentar a la élite política. Un mes después, un juzgado provincial sentenció al reportero a seis años de cárcel por "faltar al respeto" al Presidente Castro y a Carlos Lage, miembro del Consejo de Estado y de Ministros.

Arévalo Padrón fue la primera persona encarcelada por publicar un reportaje en línea que fue luego incluido en el censo anual del CPJ sobre periodistas encarcelados en el mundo. (El periodista fue liberado en 2003 tras cumplir su sentencia completa).

Durante los próximos años, los periodistas independientes sufrieron con frecuencia acoso e intimidación y fueron encarcelados por su trabajo. La represión gubernamental llegó a su máximo en marzo de 2003 cuando las autoridades ordenaron la detención de 75 disidentes, dentro de los cuales se encontraban 29 periodistas independientes que colaboraban para medios de Internet. El siguiente mes, los periodistas recibieron sentencias de hasta 26 años de cárcel por actuar "contra la independencia o la integridad territorial del Estado" y colaborar con los medios extranjeros para "desestabilizar el país". Veinte periodistas permanecen encarcelados hoy, muchos bajo condiciones inhumanas y lejos de sus familias. Viven con numerosas enfermedades físicas y mentales. (Otros dos periodistas fueron encarcelados desde 2003 y permanecen hasta hoy en prisión).

¿El pasado será un preludio?
El hecho que no se haya registrado una fuerte embestida contra los blogueros, advierten los analistas, no excluye la posibilidad de una eventual ofensiva de las autoridades cubanas. Algunos blogueros creen que la franqueza es el mejor remedio para evadir la vigilancia y la persecución. "Al firmar con el nombre, al decir por lo alto las opiniones y al no esconder nada, les desarmamos sus oscuras maniobras de vigilancia," Sánchez escribió en su blog.

"Mis amigos creen que estoy tomando un riesgo enorme con mi blog", explicó Sánchez al CPJ durante una entrevista en 2008. "Pero creo que esta es mi forma de empujar al sistema, aunque sea sólo un poco".

Algunos analistas explican que el gobierno no alcanza a entender el fenómeno de los blogs porque sus líderes más influyentes tienen en promedio 70 años y no forman parte de una comunidad activa de usuarios de Internet. "Sospecho que las actividades de Raúl Castro están totalmente desconectadas de las de Yoani Sánchez", explicó Erikson del Diálogo Interamericano. Otros piensan que a las autoridades no les preocupa la blogosfera por la escasa influencia que tiene sobre los ciudadanos cubanos, la mayoría de cuales rara vez se conecta a Internet. Después de todo, subrayó Erikson, los blogs independientes no están siendo utilizados como "herramientas para movilizar a la gente" políticamente.

Claras diferencias generacionales separan a los blogueros de hoy y a sus antecesores del movimiento de la prensa independiente. Muchos de los miembros del movimiento anterior, por ejemplo, apoyaban al Proyecto Varela, una iniciativa de 2001 que proponía un referendo para reformas democráticas y respeto para los derechos humanos básicos. "Nos percibían como a mercenarios trabajando para un poder extranjero", explicó Vásquez Portal, galardonado en 2003 con el Premio Internacional a la Libertad de Prensa del CPJ. "No pueden usar el mismo pretexto con una persona como Yoani Sánchez, simplemente no tiene sentido".

El bloguero García Quintero abarca las dos generaciones. Comenzó a trabajar para la agencia de prensa independiente Cuba Press durante el apogeo del movimiento de la prensa independiente. En la actualidad, informa para sitios Web de noticias radicados en el exterior y bloguea para Desde La Habana. Aunque los blogueros contemporáneos son analíticos, tienden a no adherirse a causas políticas específicas, indicó. "La mayoría son personas que no hacen parte de ningún movimiento político de la disidencia, de los partidos políticos de la oposición," detalló García Quintero. "Son personas que tienen algo que decir y el blog se convirtió simplemente en una herramienta para su libre expresión".

Pero en medio de las tribulaciones de la actual crisis económica, tener algo que decir acerca de la escasez de comida o los problemas en el sistema de salud podría hacer estallar la ira del gobierno castrista. En julio, Raúl Castro anunció grandes recortes en los gastos del gobierno para resucitar a la lánguida economía del país. Y los blogueros ya están explorando cómo la gente percibe la situación económica--y las acciones del gobierno.

Los blogueros también están desarrollando fuertes lazos a nivel global que podrían tener dos tipos de repercusiones. Sánchez, por ejemplo, ha recibido varios premios, incluyendo una mención especial de la Universidad de Columbia, y ha empezado a colaborar en forma habitual para el blog Huffington Post, radicado en los Estados Unidos. Pero mientras que la atención internacional puede proporcionar a los blogueros protección contra el acoso o el encarcelamiento, el gobierno de Castro ha utilizado en el pasado las relaciones de periodistas con organizaciones extranjeras como razón para una embestida.

Entonces, ¿podría ser el pasado un indicador del futuro? Si los blogueros critican al gobierno de forma más directa, sus riesgos aumentarán sin lugar a duda. El gobierno de Castro se ha mostrado impasible ante las críticas internacionales a las violaciones a los derechos humanos, y sigue manteniendo a 22 personas encarceladas por el simple "crimen" de expresarse libremente.

Pero el surgimiento de blogueros independientes es también evidencia de un cambio generacional, un síntoma de que hasta un país tan aislado como Cuba se está moviendo con lentitud hacia el siglo 21. Después de todo, han pasado más de 50 años desde la Revolución cubana, y la figura omnipresente de Fidel Castro ha empezado a desaparecer. Diversent explicó que ella y sus compañeros blogueros forman parte de "la juventud posrevolucionaria. Crecimos después de la caída del campo socialista". Es una generación, según ella, sin ataduras a las consideraciones políticas del pasado. "Para nosotros, bloguear es decir y escribir lo que pensamos".

* Nota del editor: este informe del CPJ fue publicado antes de que se dieran a conocer las medidas adoptadas por el gobierno cubano permitir un mayor acceso a la internet. Ver nota de BBC Mundo.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Economistas prevén recuperación en EE.UU., pero con alto desempleo



Por Phil Izzo
(The Wall Street Journal)

La mayoría de los economistas otorgó al Gobierno estadounidense una buena nota por el manejo de la crisis financiera, según una encuesta de The Wall Street Journal, y afirmó que la economía debería comenzar a crear empleos durante los próximos 12 meses.

Sin embargo, espera que la tasa de desempleo alcance su nivel más alto recién el próximo año, lo que sugiere que los problemas para el estadounidense promedio difícilmente han terminado.
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"Nos encontramos en una recuperación técnica, pero los riesgos siguen siendo abundantes", dijo Diane Swonk de Mesirow Financial. "Todavía tomará algo de suerte y pericia para que la población general sienta parte del alivio que ha sentido Wall Street", añadió.

Tras un año de la debacle de Lehman Brothers Holdings Inc. (LEHMQ), los economistas asignaron una nota mediana de 80, de un máximo de 100, a la respuesta colectiva ante la crisis de los gobiernos de Bush y Obama, así como de la Fed. Dos tercios de los encuestados incluso esperan que el Tesoro obtenga, a la larga, una ganancia de sus inversiones bajo el Programa de Alivio para Activos con Problemas, o TARP, que otorgó capital a los bancos, empresas automotrices y a American International Group Inc. (AIG) con el fin de apuntalar a esas firmas durante la crisis.

Cuarenta de los 51 economistas encuestados -aunque algunos no contestaron a todas las preguntas- dijeron que la recesión que comenzó en diciembre del 2007 ha terminado.

El Gobierno también dio algunos pasos en falso, según 27 de los 35 economistas que respondieron a una pregunta sobre Lehman Brothers. La mayoría opina que no rescatar a Lehman fue un error.

Varios economistas piensan que los factores políticos jugaron un papel más importante en la decisión que las cuestiones legales.

"No hubo voluntad política en el sistema para salvar a Lehman. Por lo tanto, no hubo voluntad legal" dijo Swonk de Mesirow Financial.

Pero pese a los errores, los economistas ven a la economía en una senda de recuperación. En promedio, los economistas esperan que el producto interno bruto crezca en el trimestre actual a una tasa anual ajustada por factores estacionales del 3%. Esa proyección representa una significativa mejora en relación al crecimiento del 0,6% previsto hace sólo tres meses. Esperan, además, que el PIB trimestral se expanda más del 2,5% en cada período hasta el primer semestre del 2010.

"La recuperación relativamente generalizada en la actividad manufacturera es la mayor sorpresa", afirmó Dana Johnson de Comerica Bank. "Pienso que el consumidor está gastando con más libertad de lo que mucha gente esperaba. También creo que nuestro sector exportador está brindando un importante respaldo".

Incluso pese a que la recesión puede haber terminado, los economistas, en promedio, esperan que la tasa de desempleo, del 9,7% en agosto, alcance un máximo del 10,2% antes de disminuir lentamente el próximo año.

Si bien los economistas proyectan que la economía creará empleos en los próximos 12 meses, se espera que el incremento neto sea de sólo 200.000 durante ese período y que la tasa de desempleo se mantenga en diciembre del 2010 en el 9,3%.

Cuando se les preguntó acerca del mayor riesgo para la economía en este momento, 10 de los economistas destacaron la debilidad de los mercados laborales. Otros diez afirmaron estar preocupados por el sistema financiero y nueve mencionaron la fragilidad del sector del consumidor. Siete economistas consideraron que los problemas del sector de bienes raíces comerciales son el mayor riesgo y ninguno destacó el sector de la vivienda residencial. Tres mostraron una mayor preocupación por los déficit presupuestarios.

Se espera que la debilidad del sector laboral mantenga sin cambios la posición monetaria de la Reserva Federal en el corto plazo. En promedio, los economistas no esperan que el banco central eleve las tasas de interés hasta agosto del 2010 desde su rango actual, de entre el 0% y el 0,25%. Antes de que las autoridades de la Fed actúen, dijo Jim Meil de Eaton Corp., "necesitan saber que esta recuperación es real".

La selección, la selección


Por Martín Caparrós
(Crítica de la Argentina)

-Esto es culpa del gobierno. Otra vez perdimos por culpa del gobierno.

–No digás boludeces. Sos un contreras sin remedio.

–¿Sin remedio? Mejor no tener remedio que tomarse uno de esos truchos que venden los tipos que les pagaron la campaña.

–Muchachos, cambiemos de tema que acá se arma.

–Como quieras. Pero mejor no hablemos de campaña que la nuestra es un desastre. Bah, la nuestra: la de Maradona. De los cuatro últimos partidos perdimos tres, diez goles en contra. En cualquier club de barrio con esos resultados al técnico lo rajan.

–No te hagás el boludo, te dije que la culpa es del gobierno que le dio aire a Grondona para que siga haciendo cagadas.

–¿Y no será de Clarín, que lo bancó tantos años y tenía secuestrados los partidos, entonces los pibes no podían verlos y no aprendieron nada?

–No seas boludo. ¿No te das cuenta de que el gobierno puso guita para que la selección se fuera al carajo así lagente se olvida de los otros problemas?

–Hermano, si esto sigue así pronto van a tener que fogonear otros problemas así la gente se olvida de la selección.
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Hay un país perplejo, atribulado. Un país confuso, parlanchín por falta de certezas: las personas suelen hablar un poco porque saben qué quieren decir, o mucho porque no tienen ni idea. Hace días que los temas habituales han cedido, en las conversaciones de ascensor esquina oficina polirrubro, ante la fuerza del tema selección. La selección nos tiene acongojados, turulatos, medio groggies: oscilando entre repetir lamentos inconexos y ensayar explicaciones ranfañosas.

–Lo que pasa es que este tipo no labura. Nunca laburó en su vida.

–¿Qué tipo?

–¿De qué tipo estamos hablando todo el tiempo?

–Ah, sí. Pero no es solamente eso: el tema es que no cree en los directores técnicos. No debe haber creído nunca, si cuando él jugaba quién le iba a decir algo. El pibe se mandaba, hacía lo que se le cantaba y los hacía ganar, entonces para qué iba a darle bola a los detés. Ahí fue que se creyó que era fácil, que daba lo mismo que supiera o no.

–Y bueno, ahora si se dio cuenta que renuncie.

–¿Y por qué va a renunciar? Si no renuncia Cristina, que hace muchas más cagadas…

–Calma, muchachos.

–Porque no tiene ni idea. Nadie sabe a qué juega. Pone unos delanteros chiquititos y manda a los demás a que les tiren centros. Ve que Verón está sacado y lo deja para que lo rajen. Y lo peor es que ese pecho frío de Riquelme tenía razón: se caga en los códigos. Si saca a un arquero que no hizo nada malo, imaginate cómo entran a la cancha los demás… Muertos de miedo, sin ninguna confianza.

–Mirá que era difícil terminar agarrándole bronca al Diego…

Todo es producto de una suerte rara. “La Argentina podría haber producido jockeys pluscuamperfectos, handballistas excelsos, inigualables pelotaris, golfistas infalibles: nada, en principio, lo impedía. Y podía haber dado futbolistas de nivel canadiense, kenyata, ruso, boliviano. No digo siquiera malos jugadores: buenos, correctos, interesantes como los belgas o los yugoslavos, que se defienden y nunca ganan nada. Era perfectamente posible: nada en la lógica de nuestra historia –de ninguna historia– nos predestinaba particularmente para el fútbol. Y sin embargo, casi desde el principio la Argentina se convirtió en uno de los centros del mundo futbolero. Y el fútbol se convirtió en el deporte del mundo”, decía un libro titulado Boquita. Una suerte increíble: suelo pensar, cada vez que se acerca un mundial, lo duro que debe ser mirarlo siendo peruano o yugoslavo, belga, norteamericano o iraní, digo: de alguno de esos 190 países que saben que no pueden esperar el triunfo más esperado, que están en la periferia de ese juego que se ha convertido en el centro de cierta atención mundial. En cambio nosotros, argentinos, quedamos, por extraño toor, en pleno medio de esa torta. Debe ser una compensación por vaya a saber qué.

Así que salimos futbolistas y los éxitos, por supuesto, hicieron que el fútbol fuera cada vez más importante en la idea que la Argentina se hacía de sí misma. El fútbol es bueno para eso –sirve, sobre todo, para eso: para crear tribus barriales, nacionales, banderías. Hace unos años escribí que me aterraba esa capacidad del fútbol de crear Efecto Patria: cómo un partido de fútbol podía hacerme gritar el mismo gol que Videla, compartir con Menem o Cavallo la intensidad de una alegría o una pena. Lo cual se acentúa cuando accedemos al Efecto Patria Exitosa. Si hay algún plano en que los argentinos todavía seguíamos creyendo que estamos condenados al éxito es el noble deporte balompédico. El fútbol, a través de crisis y más crisis, siguió siendo una reafirmación de nuestra condición nacional y un consuelo y esa parte buena que nos había tocado en el reparto –según la conocida filosofía maradoniana de “están jodidos, la pasan mal, son pobres, por lo menos démosles la alegría de ganarle a Brasil o a Inglaterra”.

–Encima les pasa esos videos para motivarlos. Guita tiene que darles a esos mercenarios.

–Y sí, Diego todavía es un romántico.

–Claro, porque a la selección la dirige gratis, por la patria, ¿no?

Pero el Efecto Patria se fue deshilachando: “Es lógico que la pasión por la selección nacional se haya debilitado en país donde el Estado se achicó hasta límites jíbaros”, me dijo alguna vez Pablo Alabarces, doctor en fútbol, y que “si ser argentino no significa trabajo, comida, salud, educación, un gol argentino vale bastante menos”. O, incluso: si la Argentina no es un país con un proyecto empieza a ser percibida como una careta, una farsa, una condena innecesaria. Y eso repercute: cada vez veo a más jóvenes argentinos que dejarían todo para ver a Boca o Racing o Almirante Bron y la noche en que juega la selección se van al cine con la novia. Muchos hinchas deliran por sus clubes y la selección la selección se va a la puta que lo parió: como a tantos argentos, en general, les interesa su vida y el país el país se va adonde lo lleven. Salvo para quejarse, claro: la Argentina se ha vuelto un gran paño de lágrimas, el gusto de un sufrimiento repetido –y la selección puede tomar ese camino.

Aunque la selección sigue teniendo una diferencia con todos los demás equipos: es el único que los jugadores no pueden cambiar por otro –que no pueden vender. Pueden irse de un club a otro, de un país a otro, pero todavía no pueden cambiar de selección. Aunque ahora creamos que sí pueden desdeñarla:

–¿Pero vos no viste cómo juegan esos pendejos agrandados? ¿No viste a Messi, a Agüero, a todos esos? Esos no son jugadores de fútbol, son malabaristas para los avisos de la tele. Y parece que ponerse la celeste y blanca no les importa una mierda.

–¿Y por qué les va a importar, gil? Si esos pibes casi no vivieron acá, ganan mucha guita afuera, se cagan de risa. Si a esos pibes ni les gusta el fútbol, gil. Lo único que quieren es minas y pleisteishon.

–¿Y a vos no te gustaría esa vida?

–¿Vos sabés lo difícil que es jugar a ese pleisteishon?

Parece que, gracias a la disgregación creciente de la patria, dejamos de producir equipos nacionales y empezamos a producir jugadores, piezas sueltas, materia prima que otros van a ensamblar y utilizar, soja para los chanchos chinos. Lo cual alienta la sospecha: que no sienten la camiseta, que la patria les importa un carajo –que son, en última instancia, como la mayoría de los argentinos. Aunque se les oponga, en el imaginario, las figuras de los esforzados laburantes locales, los que se quedaron –porque nadie los quiso–, los peronistas del fútbol que sí se matan por la patria. La Argentina no es, decíamos, un proyecto sino una condena en la que remamos los galeotes que no tenemos más remedio –y ellos, los Messi de este mundo, son los que supieron gambetearla, y los admiramos y envidiamos y odiamos por eso.

–Ojalá perdamos, che, así tenemos que darnos cuenta y aceptar lo que nos pasa, y ahí sí que hacemos una buena limpieza.

–¿Cuántas veces dijimos lo mismo? ¿Cuántas veces nos pareció que ya estábamos en el fondo del fondo, y después terminamos un poco más abajo?

Y, al fin, lo más curioso: que en medio de todo este diágnostico de males terminales, la mayoría sigue sin creer en el desastre final: aunque digan que no, casi todos piensan que esto se va a arreglar y vamos a ir al Mundial –lo mismo que les suele pasar, a mayor escala, con la patria. El pensamiento mágico hace magia y no se rinde.

–¿Sabés qué? Al final es mejor que andemos mal en las eliminatorias.

–¿Cómo va a ser mejor jugar tan mal?

–Sí, hermano, cada vez que jugamos pésimo y nos clasificamos cagando después nos fue muy bien. Acordate del 86 o del 94. En cambio en 2002 éramos una máquina y en Japón no duramos ni tres días.

Quizás allí sí haya una clave: si podemos convencernos de que la condición para que nos vaya bien es que nos vaya horrible, nuestro país tiene, en alguna parte, agazapado, un auténtico futuro venturoso.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Peor el remedio que la enfermedad


Por Reynaldo Sietecase
(Crítica de la Argentina)

Comprar un medicamento es un acto de fe. El consumidor está convencido de que adentro de esa cápsula o frasco hay una sustancia que sirve para prevenir, curar o mitigar una enfermedad. El contrato invisible entre pacientes y expendedores de medicamentos se basa en la confianza. Para despejar cualquier duda está el Estado. Nada de eso funciona en el país. Grupos mafiosos con la complicidad de sindicalistas y funcionarios le han dado veracidad al dicho popular que titula esta nota.
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En la Argentina, se dan todas las variantes del negocio espurio de la salud. Medicamentos robados que vuelven al mercado. Medicamentos vencidos con las fechas adulteradas que se venden como nuevos. Medicamentos que no tienen las propiedades curativas prometidas. Medicamentos inocuos. Medicamentos truchos. Medicamentos falsificados como se hace con cualquier mercancía. Aquí radica el núcleo del problema: los medicamentos son equiparables a cualquier producto del mercado. Hace poco más de cuarenta años, el doctor Arturo Oñativia, ministro de Salud del gobierno del radical Arturo Illia, revolucionó la visión sobre los remedios al considerarlos un bien social y no una mercancía.

La Ley de Medicamentos –16.462 y 16.463– que impulsó este médico salteño, formado en la UBA y en el hospital público, regulaba el mercado y garantizaba el acceso de la población a los remedios, establecía reglas claras para su comercialización y penas ante su incumplimiento. También prohibía expresamente la publicidad. Como Oñativia sabía que la mitad del gasto de salud de la población estaba relacionado con los medicamentos, la norma imponía un riguroso control de precios. Las empresas multinacionales dueñas de laboratorios, muy afectadas por la medida, contribuyeron al golpe que terminó con el gobierno de Illia. La ley fue derogada de inmediato por la dictadura de Onganía ¿Por qué ningún gobierno democrático retomó el espíritu de aquella iniciativa?

En los últimos años, hubo dos movimientos contradictorios vinculados con los medicamentos: un gesto de autonomía sanitaria al habilitar el gobierno la prescripción de genéricos y uno en sentido contrario, la inexplicable tolerancia a la proliferación de droguerías, algunas verdaderas pymes de la comercialización ilegal. Las droguerías aparecieron como intermediarios indispensables entre los laboratorios y las farmacias. También se convirtieron en proveedores del Estado, los hospitales y las obras sociales. En muchos casos, con negocios cautivos y a medida, con licitaciones arregladas y compras directas, todo con el amparo de funcionarios.

Hace dos años, los diputados Fernando Sánchez y Sebastián Cinquerrui presentaron una denuncia penal para que se investiguen los aportes a la campaña de la fórmula de Cristina Fernández y Julio Cobos durante las presidenciales de 2007. De las 104 empresas aportantes, 28 estaban relacionadas con servicios de salud y medicina. El 35 por ciento de los 12 millones aportados por los privados se originaban en droguerías y laboratorios. Allí aparecen cheques de Sebastián Forza y de varios socios del polémico Néstor Lorenzo, responsable de la droguería San Javier y sujeto de la investigación por la llamada mafia de los medicamentos. Esta investigación es complementaria a la que investiga el juez Oyarbide y es fundamental para dilucidar si existió algún tipo de cobertura oficial a estos negocios.

Los laboratorios estatales que funcionan en distintas ciudades de la Argentina son una de las herramientas que tienen los gobiernos para marcar pautas y evitar abusos. Sin embargo, muchas veces, sus estructuras están ociosas. Vale un ejemplo: en una intervención parlamentaria, el año pasado, el ex ministro Ismael Passaglia señaló: “No sé si el ministro Zin sabrá que acá, en La Plata, hay un laboratorio central llamado Tomás Perón, que se dedica a la producción de medicamentos. Cuando me retiré, en 2005, producía 12 millones de comprimidos por mes, además servía para regular el mercado de medicamentos ya que cuando un laboratorio quería aumentar el precio de algún medicamento, nosotros lo empezábamos a producir. Y cuando la provincia de Buenos Aires producía un medicamento, lo hacía al 10 por ciento del precio de mercado. ¿Sabrá el ministro Zin que en lo que va del año el Laboratorio Central ‘Tomás Perón’ no ha producido un solo comprimido?”. El Estado no es bobo, lo hacen bobo.

Los asesinatos de Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina a partir de una posible vendetta por la comercialización de efedrina destaparon un entramado de negocios y muerte que perdura y se consolida con el tiempo. Los únicos remedios efectivos contra este flagelo los pueden suministrar la Justicia y el poder político. Claro, habría que encontrar a varios Oñativia.

A un año del estallido de la crisis, la reforma financiera no se concreta


Por David Enrich y Damian Paletta (The Wall Street Journal)

Casi un año después de que la quiebra de Lehman Brothers estremeciera el sistema financiero, el mundo ha cambiado.
La caótica muerte del banco de inversión neoyorquino intensificó la mayor recesión de las economías desarrolladas desde la Gran Depresión de los años 30, pavimentó el camino para una mayor injerencia del gobierno en la economía y sembró dudas en la gente sobre la capacidad de los mercados para autocorregirse.
No obstante, hay cosas muy importantes que el colapso de Lehman no ha cambiado.
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La reforma regulatoria en Estados Unidos que impulsa el Partido Demócrata, por ejemplo, se ha entrampado en medio de las disputas entre diferentes reguladores, la ira de los bancos y la oposición de muchos legisladores que creen que un mayor rol del Estado en la economía sólo creará nuevos problemas. Además, el acalorado debate sobre la reforma de salud ha disminuido el entusiasmo por sacar adelante un proyecto de ley tan complejo.
Mientras tanto, los principales bancos estadounidenses no sólo han vuelto a ser rentables, sino que muestran cierta soberbia. Las ganancias han mejorado, los jugosos paquetes de remuneración están de vuelta, al igual que las apuestas riesgosas.
Las empresas han vuelto a vender productos financieros exóticos parecidos a los que derribaron a los mercados y a la economía mundial a fines del año pasado. Y el apetito por el riesgo ha vuelto a aumentar. Los cinco mayores bancos estadounidenses podrían haber perdido, en conjunto, cerca de US$ 1000 millones al día en el segundo trimestre de 2009 en caso de que sus apuestas hubieran salido mal, un nivel récord.
Ahora, el gobierno estadounidense ha caído en una suerte de limbo regulatorio. El gobierno insiste en que se mantiene fiel a su compromiso de impedir que la historia se repita y ha solicitado nuevas facultades para hacerlo. Si hoy colapsaran los mercados o un banco importante se declarara en bancarrota, tiene pocas alternativas a su disposición, salvo lanzar un nuevo rescate. "No hay un cambio fundamental en la manera en que los bancos son gestionados o regulados", afirma Peter J. Solomon, un ex vicepresidente de Lehman que ahora dirige un banco de inversión en Nueva York. "Lo único es que hay menos bancos".
El equipo económico del gobierno estadounidense no oculta su beneplácito ante la aparente recuperación de los mercados financieros y la economía, pero insiste en que aún siente una necesidad urgente de establecer nuevas reglas de juego. "No nos hacemos ninguna ilusión de que, si no intervenimos, las cosas evolucionarán por su cuenta hacia una normalidad saludable", señala Lawrence Summers, director del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca durante una entrevista. "La preocupación... es que la reanudación de la confianza, que es positiva, no desemboque en un regreso de la arrogancia, que sería algo muy negativo".
Las finanzas mundiales han estado en una auténtica montaña rusa desde el 14 de septiembre de 2008, el día que colapsó Lehman. El Promedio Industrial Dow Jones se precipitó de un cierre de 11.422 puntos el 12 de septiembre de 2008 a 6.547 puntos el nueve de marzo de 2009. Más de un centenar de bancos en EE.UU. se han acogido a la ley de protección por bancarrota y Washington ha inyectado más de US$ 200.000 millones en entidades financieras.
En diciembre pasado, el presidente ejecutivo de Bank of America, Kenneth Lewis, le dijo a un grupo de banqueros reunidos en una cena de gala en Nueva York, que esperarán una industria más humilde. "Tenemos un papel secundario en la economía, no uno estelar. Los servicios financieros son un medio, no un fin", aseveró en medio de aplausos. "Eso debería volvernos más humildes".
Desde entonces, el ánimo ha cambiado. El Dow Jones repuntó, algunos de los programas de rescate del gobierno están llegando a su fin y los grandes bancos están devolviendo los fondos que les facilitó el gobierno, lo que les permite zafarse del control de Washington.
Las ganancias de las cinco principales entidades de Wall Street, Bank of America, Citigroup Inc., Goldman Sachs Group Inc., J.P. Morgan Chase & Co. y Morgan Stanley, bordearon los US$ 23.300 millones en el primer semestre. La cifra supera con creces la pérdida de US$ 6700 millones de igual lapso del año previo, aunque está muy por debajo de los US$ 49.800 millones registrados en el primer semestre de 2007, durante el apogeo de Wall Street.
El principal motor de las ganancias de estos bancos sigue siendo sus divisiones de compraventa de activos, que hacen apuestas de corto plazo (a menudo con los propios recursos de las firmas) en acciones, bonos, monedas y otros productos y mercados financieros. Las pérdidas generadas por estas filiales causaron estragos en gigantes de la talla de Merrill Lynch & Co. y Citigroup.
Wall Street ha "retomado lentamente las viejas costumbres", señala Robert Glauber, quien encabezó hasta 2006 la Asociación Nacional de Corredores de Valores, el organismo que supervisa a Wall Street. "Tiene mala memoria".
Tal vez el mejor indicio de la renovada exuberancia de Wall Street es su persistente búsqueda de instrumentos financieros exóticos. El mercado de derivados de crédito, considerado uno de los grandes culpables de la desestabilización de los mercados, sigue siendo inmenso.
El valor nocional de los derivados de crédito circulando en el sistema bancario estadounidense alcanzaba, al 31 de marzo, los US$ 14,6 billones (millones de millones), según la Oficina del Contralor de la Moneda. La cifra representa una caída de 8% respecto de los tres meses anteriores, pero prácticamente triplica los US$ 5,5 billones de hace tres años.
Wall Street defiende el uso de productos complejos. "Un producto estructurado puede ser absolutamente apropiado para el comprador", señala Alex Samuelson, portavoz de Citigroup, una de las entidades que está promocionando nuevas clases de derivados a los inversionistas. "No son intrínsecamente malos", insiste.
Se espera que el gobierno de Barack Obama redoble los esfuerzos para la aprobación de un nuevo marco regulador. Durante una cumbre realizada el pasado fin de semana, los ministros de Finanzas de las principales economías del mundo acordaron establecer estándares de capital más altos para los grandes bancos globales, una vez que se recuperen, lo que los obligaría a ser más conservadores. En el encuentro realizado en Londres, el secretario del Departamento del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, les dijo a sus colegas: "No podemos dejar que el ímpetu reformador se desvanezca a medida que se alivia la crisis".