Mostrando entradas con la etiqueta Justo Marcelo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Justo Marcelo. Mostrar todas las entradas

martes, 2 de febrero de 2010

El gran agujero fiscal de EE.UU.



Por Marcelo Justo (BBC Mundo)

En 2001, Bill Clinton dejó la Presidencia de Estados Unidos sin déficit fiscal y la Oficina Presupuestaria del Congreso proyectaba un superávit de US$800.000 millones por año entre 2009 y 2012.

Hoy, la deuda pública federal estadounidense se acerca a los US$2 billones y el pago de sus intereses se ha convertido en uno de los cuatro grandes gastos gubernamentales.

¿Qué pasó en estos años? ¿Cuánto de esta deuda se debe a las dos presidencias de George W. Bush? ¿Cuánto a las recesiones económicas (2001-2002, 2008-2009)? ¿Cuánto a los rescates de los bancos y a la inyección fiscal a una economía moribunda?

[Sigue +/-]


Según Josh Bevins, investigador del Economic Policy Institute de Washington, la mayor parte de este déficit se debió a decisiones políticas.

"En el período 2001-2008, el deterioro del déficit se debió a la política de reducción impositiva de 2001 y 2003 que explica un 50% del deterioro fiscal. Las guerras en Irak y Afganistán son una cuarta parte del déficit. En 2008-2009, el gran responsable es la recesión", le indicó Bevins a BBC Mundo.

La recesión produjo una caída de la recaudación por menor actividad económica equivalente a unos US$800.000 millones.

A esto hay que sumar el paquete de estímulo fiscal de US$700.000 millones y el mega rescate de los bancos, cuyo costo final aún está siendo calculado, pero que Bevins estima en unos US$120.000 millones.

Escalera al infierno

Más allá del debate político, lo cierto es que la deuda que financia este déficit es un espiral ascendente que puede terminar en un infierno.

El pago de intereses se ha convertido en el cuarto rubro del gasto federal estadounidense después de Defensa, Seguridad Social y Atención Médica.

Esto, en momentos en que las tasas de interés están en un mínimo histórico amortiguando el impacto en las cuentas fiscales, un alza en las tasas cambiaría esta ecuación.

En un estudio muy debatido en EE.UU., Alan J. Auerbach, de la Universidad de California, Berkeley, coincide con Bevins en que el origen del problema es la presidencia de Bush, pero señala que Barack Obama puede agravar la situación.

"Bush fue extremadamente irresponsable durante ocho años. Es injusto achacarle a Barack Obama el problema. Por otra parte, no lo está solucionando. Si no lo soluciona lo empeora", opina Auerbach.

Según Bevins, del Economic Policy Institute, el problema del déficit es a mediano plazo y depende enteramente de la recuperación económica y del nivel de empleo.

"El gran problema es el empleo. Si logramos el pleno empleo en 2015 habría que plantear allí una reducción del déficit fiscal. Pero esto no está garantizado", le señala Bevins a BBC Mundo.

El viernes pasado se informó que el crecimiento en el último trimestre de 2009 había superado el 5%.

Es un dato positivo, pero también un fenómeno típico de la salida de la recesión que los economistas llaman el efecto rebote, alimentado además por el paquete de estimulo fiscal del año pasado.

El dilema de Obama es que, si la economía deja de crecer, la deuda aumentará porque habrá menos recaudación y más gasto social, pero si no hace nada, el peso mismo de la deuda puede resultar abrumador.

domingo, 24 de enero de 2010

Obama y los bancos: ¿populismo o realismo?


Por Marcelo Justo (BBC Mundo)

El anuncio de Barack Obama de un impuesto especial para los bancos es popular, pero está lejos de solucionar el problema de fondo de la crisis: los agujeros en la regulación financiera estadounidense.
Este impuesto especial entrará en vigor en 2011 y afectará a los bancos que tengan más de 50.000 millones en activos, unas 50 entidades en total, que deberán abonarlo durante diez años.

Según Barack Obama el objetivo es recaudar unos 117.000 millones y "recuperar hasta el ultimo centavo que invirtió el estado en el rescate".

Wall Street puso el grito en el cielo, tildó la medida de "populista" y no faltaron excéntricas acusaciones en blogs que convertían a Obama en una especie de caballo de troya del socialismo.
[Sigue +/-]
El anuncio presidencial tiene como telón de fondo el creciente conflicto entre Wall Street (las finanzas) y "main street" (el ciudadano común y corriente).

Este conflicto tiene una larga historia en Estados Unidos (enfrentó a dos de los padres de la patria, Alex Hamilton y Thomas Jefferson) que se disparó en las últimas semanas por las bonificaciones multimillonarias que están por dar a conocer las entidades financieras.

Con 26 millones de desempleados, récord en los últimos 25 años, dos millones de familias que perdieron sus hogares, y 36 millones que dependen de la ayuda alimentaria estatal, Barack Obama sintonizó con el sentir de muchos estadounidenses.
A una semana del primer aniversario de su asunción y con elecciones para la renovación parcial del congreso a la vista, el anuncio tiene un costado indudablemente político.

Al mismo tiempo, de no ser por la ayuda estatal, el sistema financiero en su conjunto habría colapsado, hubieran o no recibido los bancos fondos del estado que, además, rescató a AIG, la principal aseguradora de Wall Street.
Desde este punto de vista, los 117 mil millones de dólares del impuesto son apenas la punta del iceberg de la cuenta total que tendrán que pagar los contribuyentes por la crisis.

Pero más allá de la polémica, la gran pregunta es si este anuncio sirve para evitar otro descalabro financiero.

El eterno retorno

El consenso es que el descalabro se debió a la falta de regulación.

A pesar de algunos anuncios el año pasado no hay todavía una reforma de fuste del sistema financiero en Estados Unidos ni una clara separación entre bancos de inversión, dedicados a la especulación, y bancos de depósito, que manejen el ahorro de la gente.

En medio de la otra gran crisis económica de los últimos 80 años, en 1933, el Congreso estadounidense aprobó la ley Glass-Steagall que transformó las reglas de juego financieras al separar nítidamente esos dos tipos de bancos.

La desactivación de esta ley comenzó con la presidencia de Ronald Reagan y culminó con la de Bill Clinton cuando, a instancias del entonces ministro de finanzas Lawrence Summers, se completó la desregulación del sector con la eliminación de la ley.

Para los críticos, la presencia en el gobierno de Barack Obama de Summers y de otro baluarte del proceso desregulador como Timothy Geithner, abre signos de interrogación sobre la aprobación de una reforma seria del sistema.

De hecho la concentración del sector ha aumentado. Según el congresista republicano Maurice Hinchey, cuatro gigantes financieros tienen la mitad de las hipotecas de Estados Unidos, emiten dos terceras partes de las tarjetas de crédito y controlan el 40 por ciento de los depósitos en momentos en que han aumentado vertiginosamente las transacciones con instrumentos financieros de alto riesgo.

La crisis ha demostrado la vulnerabilidad de un sistema financiero montado sobre los hombros de gigantes con pies de barro.

Parafraseando a Sigmund Freud (el que no recuerda repite), cabría decir que el que no se reforma se expone a una nueva crisis.

sábado, 23 de enero de 2010

Obama agita arquitectura financiera internacional


Por Marcelo Justo (BBC Mundo)

La separación entre la banca de depósitos y la de inversión anunciada por Barack Obama está dando vuelta el reloj de la desregulación financiera iniciada en los años 80.

En ese otro gran templo de la desregulación que ha sido el Reino Unido, el oficialismo y la oposición se apuraron a saludar la medida.

El gobierno británico indicó que la política del primer ministro Gordon Brown va en la misma dirección que la anunciada por el presidente estadounidense mientras que la oposición señaló que la limitación al tamaño y operatoria de los bancos es un modelo a seguir para la reforma de las entidades financieras en todo el mundo.

Según Olann Kerrison, jefe de Análisis del "Lafferty Group", consultora del sector financiero, el anuncio de Barack Obama puede marcar la pauta de un nuevo sistema financiero.
[Sigue +/-]
"A diferencia de otras medidas que se han anunciado, ésta responde a los problemas estructurales del sistema financiero. Al separar los dos tipos de banca, se está diciendo que si una entidad especula, tendrá que asumir enteramente el riesgo y no contagiará al conjunto de la economía", señaló Kerrison a BBC Mundo.
La calle y los bancos

En diciembre el Comité Basel, que reúne a bancos centrales de todo el mundo, propuso a instancias del G20 una reforma que incluye un aumento de los encajes o reservas que los bancos deben tener para hacer frente a una crisis.

Los gobiernos del Reino Unido y Francia también presentaron iniciativas para regular el sector financiero.
Pero la propuesta de Obama es la más radical hasta el momento.

Lo curioso es que los integrantes del gobierno estadounidense han sido firmes defensores de la desregulación financiera.
En Estados Unidos los demócratas se encargaron en 1999 de enterrar la ley Glass Steagal que separó en 1933 la banca de depósito y la de inversión: el cerebro de esta eliminación fue el actual responsable de planeamiento económico, Lawrence Summers.

La debacle económica y la creciente indignación pública por los megarescates estatales de los bancos han cambiado la ecuación política.

No es casualidad que el anuncio de Obama llegase a dos días de la derrota de los demócratas en Massachusetts.

Presionado por su propia opinión pública, otro entusiasta de la desregulación antes de la crisis, el primer ministro Gordon Brown propuso el año pasado un impuesto especial a las transacciones financieras internacionales y, junto al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se comprometió en diciembre a una mayor regulación del sector financiero y firmes medidas en el tema de las bonificaciones.

Segun Juan H. Vigueras, autor de "La Europa opaca de las finanzas" y "Los paraísos fiscales", la propuesta de Obama es muy interesante, siempre que pueda superar los escollos políticos del congreso.

"Indudablemente que Estados Unidos impulse esta reforma con la actual globalización puede tener repercusiones. Como propósito es interesante, pero por el momento es un buen deseo", explicó a BBC Mundo Vigueras.
Las bonificaciones

Las entidades financieras no leyeron correctamente la indignación pública por los megarescates, como quedó en claro con la polémica que generaron las bonificaciones multimillonarias a los banqueros.

A pesar de la creciente indignación popular, reflejada y magnificada en los medios, las entidades financieras insistieron el año pasado en que seguirían adelante con las bonificaciones.

A principios de enero el presidente Obama anunció la creación de un impuesto para recuperar el dinero fiscal invertido en los megarescates citando el escándalo que estaban provocando estas bonificaciones multimillonarias.

Este impuesto especial tuvo un impacto en otros centros financieros. En Suiza el Credit Suisse y en Londres el Goldman Sachs decidieron reestructurar su política de bonificaciones.

Pero si el poder de la primera potencia se hace sentir, el de Wall Street no se queda atrás.

En el congreso están empantanadas la ley contra la evasión y el fraude estimulado por los paraísos fiscales (Stop Tax havens Abuses Act), que se presentó en marzo del año pasado, y otro intento de reforma del sector financiero.

"Lo que está pasando con estas leyes es una demostración de los limites que el poder de Wall Street impone a la Casa Blanca", señala Vigueras.

Así y todo, esta corriente de indignación pública, que en una democracia se traduce en votos, se ha convertido en un factor de peso, más en un año como el 2010 en el que los estados tendrán que lidiar con la gigantesca deuda generada por los megarescates y los votantes deberán sufrir los ajustes que se hagan para pagarlos.

martes, 12 de enero de 2010

En busca de la regulación perdida



Por Marcelo Justo (BBC Mundo)


En el comunicado del G-20 el pasado abril se establecía la necesidad de garantizar "la regulación y supervisión a todas las instituciones financieras" para evitar una nueva crisis.

A seis meses de esas augustas palabras se puede decir que se avanzó poco y nada.

[Sigue +/-]
En junio Estados Unidos presentó una "amplia reforma financiera" calificada por la mayoría de los analistas económicos de "tímida" e "insuficiente".

En el Reino Unido aparecieron claras diferencias entre el ministro de finanzas Alistair Darling y el presidente del Banco Central de Inglaterra, Mervyn King, en relación a la supervisión regulatoria y la existencia de grandes conglomerados financieros.

Alemania y Francia se hallan a la vanguardia en temas de bonos de banqueros, pero no se han movido gran cosa en otros aspectos de la regulación bancaria.

Hagan juego

En otras palabras, el casino sigue abierto.

La única diferencia es que la mayoría de los jugadores (pero no todos) apuestan con más cautela sus fichas luego de los golpes recibidos en la ruleta.

Con nuevas invocaciones a la necesidad de regular el sistema financiero, los ministros de finanzas del G-20 acordaron en Londres a principios de septiembre el aumento de los encajes o reservas bancarias (porcentaje obligatorio de reservas en relación a los depósitos) para evitar posibles corridas y limitar los extravíos de las apuestas.

Dada la gravedad de la situación, el gran interrogante es si este mecanismo - el más simple a nivel regulatorio - bastará para evitar otra crisis como la que estamos viviendo.

Bomba de tiempo

El sistema financiero internacional está sentado sobre una doble bomba de tiempo.

Por un lado no se ha dado una solución definitiva al problema de los activos tóxicos - préstamos incobrables --- a punto que ni siquiera se ha cuantificado su monto total, ni cuáles son las entidades financieras más afectadas.

Por otro, a falta de un esquema regulatorio, los bancos siguen operando con las mismas reglas ultra laxas que condujeron a la crisis.

La "banca en la sombra", que creció con la desregulación del sistema financiero de los últimos 25 años, sigue funcionando sin más restricciones que el temor a una apuesta errada.

Esta banca opera por medio de una red de filiales en paraísos fiscales - muchas veces una simple dirección postal - que le permiten eludir cualquier tipo de regulación (incluyendo los encajes) a la hora de pedir y conceder préstamos.

Las grandes fusiones y adquicisiones de gigantes multinacionales, una "moda" que hizo furor en los últimos 10 años, se financiaron en gran medida con lo que en la jerga financiera se llama apalancamiento (leverage, en inglés).

Con un capital reducido y la promesa de ganancias futuras, las entidades financieras "en la sombra" pedían prestado un 70 u 80% más de lo que tenían de respaldo en sus reservas con el aval de las casas matrices y la mirada tolerante de las calificadoras de riesgo.

Según Olann Kerrison, director de análisis del Lafferty Group, una compañía de consultores financieros, hoy la misma fragilidad del sistema es un obstáculo.

"Los gobiernos y reguladores están preocupados por asegurar la supervivencia del sistema. Quieren regular, pero no saben cómo hacerlo sin poner en peligro el mismo sistema en momentos en que está dando débiles señales de recuperación", indicó a BBC mundo.

La cuenta la está pagando el fisco.

Según la publicación especializada "The Big Money", la Reserva Federal estadounidense absorbió unos US$800.000 millones en activos tóxicos en este intento de apuntalar el sector privado.

En Europa el Reino Unido ha gastado casi 800.000 millones de euros, Dinamarca y Alemania casi 600.000 e Irlanda y Francia superan los 360.000 millones con una mezcla de inyección de capital y ayuda específica para lidiar con los activos tóxicos.

El laberinto financiero

En medio de la otra gran crisis económica de los últimos 80 años, en 1933 el Congreso estadounidense aprobó la ley Glass-Steagall que transformó las reglas de juego financieras al separar nítidamente a los bancos comerciales (del ahorrista común y corriente) y los de inversión (bancos especulativos).

Con la desregulación financiera esta nítida separación que protegía al ahorrista se fue desdibujando hasta que desapareció del mapa con una ley de 1999 que volvió las cosas a foja cero.

¿Es posible dar marcha atrás?

"Es necesario volver a algo así. El problema es que los que están a cargo de la agenda son los mismos que reinaban durante la época de la desregulación", indicó a BBC mundo Olann Kerrison.

El actual ministro de finanzas de Barack Obama, Timothy Geithner, es un ex ejecutivo del Citigroup, mientras que el director del Consejo Nacional Económico, Lawrence Summers, fue el ministro de finanzas que enterró la ley Glass-Steagall.

Pero el tema desborda ampliamente las personalidades y biografías de los protagonistas.

Segun Juan H. Vigueras, autor de "La Europa opaca de las finanzas", la economía global está metida en un laberinto financiero del que no sabe cómo salir.

"Desde los 80, tanto en la Unión Europea como en Estados Unidos se siguió el modelo desregulador de las finanzas, en el marco de una competencia desatada para atraer el capital financiero, manifestada en las bajadas de impuestos. Esto no ha cambiado. Ningún Estado está decidido aún a plantear una regulación efectiva del mundo de las finanzas para que esté al servicio de la economía real," indicó a BBC mundo Juan H. Vigueras .

¿Habrá que esperar una nueva crisis?

miércoles, 5 de agosto de 2009

Las cinco crisis invisibles


Por Marcelo Justo
(BBC Mundo)

En el mundo hay crisis visibles e invisibles.
La crisis financiera está en los radares de los medios y en la atención permanente de los gobiernos.
La de la pobreza o el desempleo sólo aparece en las páginas de temas sociales.
En algunos casos la visibilidad de una noticia - paraísos fiscales o activos tóxicos - esconde una esencial invisibilidad con una técnica similar a la que usó Edgar Allan Poe en su célebre cuento "La carta robada": la mejor manera de esconder una carta comprometedora es dejarla a la vista.
BBC mundo identificó cinco crisis que están y no se ven.
[+/-]
1. Invisibilidad del desempleo

La OIT calcula que 50 millones de personas se agregarán a las filas de desocupados en 2009:el número total será entre 210 millones y 239 millones.
La crisis es planetaria. La máxima potencia, Estados Unidos, tendrá unos 14 millones de personas de desempleados (10% de la poblacion económicamente activa). En América Latina habrá entre tres y cuatro millones de nuevos desempleados. En Asia el desempleo regional podría rozar el 6%.
A lo que hay que agregar el galopante crecimiento del subempleo, como indicó a BBC mundo el director del Instituto de Estudios Laborales de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Raymond Torres.
"En muchos países ha aumentado el número de gente que está trabajando a tiempo parcial aunque quisiera trabajar a tiempo completo. En muchos casos se ha llegado a acuerdos para reducir el número de horas de trabajo a cambio de conservar el puesto laboral", indicó Torres a BBC Mundo.
A pesar de esto, la crisis laboral ha quedado relegada a un segundo plano en la agenda mediática.
Más grave aún, en la agenda gubernamental, está muy por detrás de la salud del sector financiero.
Unos 32 países anunciaron medidas de estímulo fiscal por unos dos millones de millones de dólares destinados a reactivar la economía e impedir un agravamiento de la situación.
Esto es la mitad de lo que se ha gastado en el sector financiero.
La ayuda directa al empleo es ínfima en comparación, aunque en el mundo desarrollado, hay que tomar en cuenta el seguro social que cubre a los desempleados.

2. Invisibilidad de la pobreza
El desempleo está disparando otro silencioso escándalo: la pobreza mundial.
Según la OIT a fin de año habrá unos 1.422 millones de pobres - casi una cuarta parte de la población mundial.
El empleo no será una garantía de nada. Más de 200 millones de nuevos pobres que ha traído la actual crisis tienen empleo, pero ganan menos de dos dólares diarios.
"El modelo de crecimiento económico que hemos tenido no ayuda a revertir esta situación. La informalidad, por ejemplo, no sirve para la reducción de la pobreza", indicó Torres a BBC Mundo.
Esta informalidad forma parte de la desregulación económico-laboral de las últimas décadas.
La contrapartida de este modelo económico-social ha sido el crecimiento de la desigualdad y la caída del salario real.
En Estados Unidos el salario real promedio está hoy por debajo del que existía en 1979: el de los más pobres es un 20% menor.
En este mismo período la deuda individual estadounidense pasó de 46 al 98% del PIB.
La conclusión salta a la vista. El crédito fácil fue la manera de sustituir la caída del salario real y sostener el consumo, verdadero motor del crecimiento económico estadounidense.
A nivel global este modelo de crecimiento generó un consumidor y deudor mundial (Estados Unidos) y un nuevo acreedor y exportador de productos baratos (China)
Segunda conclusión, entonces. Lejos de pertenecer a la sección de temas "sociales", la pobreza es clave en la actual crisis económica.

3. Invisibilidad del hambre
Las cifras de la FAO son alarmantes. Según la organización 1.020 millones de personas sufrirán hambre diariamente a consecuencia de la crisis económica: una sexta parte de la población mundial.
El presidente del Banco Mundial Robert Zoellick calcula de otra manera el impacto de la actual crisis: este año van a morir 400 mil niños más de los que ya mueren por pobreza extrema o indigencia.
Pero lo cierto es que desde la caída del muro de Berlín y el llamado fin de las ideologías, el hambre, la pobreza y el desempleo se han naturalizado: forman parte "inevitable" del paisaje social.
A nadie escandaliza que esto suceda al mismo tiempo que el desarrollo tecnológico permite viajar a otros planetas o sumergirnos en el ciberespacio.
La economía no sale indemne de esta crisis "social".
Un elemento central de la actual debacle es la caída de la demanda mundial, es decir, del consumo.
Pero lo que faltan no son consumidores.
Estos 1.020 millones de personas saltarían de alegría si pudieran incorporarse plenamente al circuito de los incluidos.
En este caso, la economía mundial tendría un problema distinto: potenciar la producción (y el empleo) para satisfacer la demanda.

4. Invisibilidad de los activos tóxicos
Nadie sabe a ciencia cierta cuántos activos tóxicos hay en el sistema bancario.
El Fondo Monetario Internacional ha ido cambiando su evaluación de estas deudas incobrables que tienen los bancos escondidas en la complejísima ingeniería financiera que se montó a partir de la desregulación de los 80.
En su ultima evaluación, el FMI hablaba de 4 millones de millones de dólares, pero otras fuentes han llegado a sumar 16 millones de millones y, en realidad, nadie sabe a ciencia cierta.
Esta aparente ignorancia es un escándalo en sí misma.
¿Cómo explicar que a dos años de comenzada la crisis las instituciones financieras todavía no sepan o no digan o no puedan dar a conocer cuánta deuda acumulan y hasta dónde están expuestos?
Desde los registros contables más rudimentarios en los albores de la civilización hasta el desarrollo de la contabilidad moderna durante el renacimiento, se supone que cualquier empresa conoce qué tiene y qué debe: el famoso debe y haber de la escuela secundaria.
¿Qué ha pasado con estos balances contables de las instituciones financieras? ¿Existen, desaparecieron, son fraudulentos, generarían pánico revelarlos o nadie tiene la menor idea porque hemos vivido en el peor de los caos financieros?
De eso no se habla.

5. Invisibilidad de los paraísos fiscales
Una de las razones por las que no se termina de conocer la suma total de las deudas incobrables o activos tóxicos es que se encuentran diseminados en la opacidad de los paraísos fiscales.
Esta opacidad es una red de filiales, sucursales y compañías fantasmas que operan bajo la regulación laxa o nula de esas jurisdicciones.
Los especialistas calculan que los paraísos fiscales mueven unos US$11 millones de millones, equivalente al PIB de Estados Unidos.
El derrumbe de los bancos en los últimos dos años está vinculado a la existencia de los paraísos fiscales.
La caída del Bear Stearns se produjo meses después del hundimiento de dos de sus fondos de alto riesgo (hedge funds) registrados en un buzón de correos en las Islas Caimán.
La mecánica era clásica. Estos fondos de alto riesgo recibían préstamos apalancados (con un endeudamiento muy superior a su capital) para que especularan con títulos y valores vinculados a las hipotecas sub-prime.
Aunque existían gracias al respaldo de la casa matriz, los fondos que movían no figuraban en los balances contables del Bear Stearns porque "pertenecían" a las compañías en los paraísos fiscales.
Usted dirá que el tema dista de ser invisible, ¿acaso no fue uno de los más importantes de la cumbre del G20 en abril?
En el comunicado final de la cumbre se afirmó que "la época del secreto bancario ha terminado".
El mensaje era que, de ahora en adelante, la transparencia sería la norma.
Según Juan Hernández Vigueras, autor de "Al rescate de los paraísos fiscales", la cumbre del G20 fue una cortina de humo.
"Las declaraciones del G-20 en favor de una regulación y supervisión del sistema financiero global se contradicen con la política de rescates bancarios efectuadas sin alterar el funcionamiento de las entidades en paraísos fiscales", indicó a BBC Mundo.
A falta de una nueva regulación financiera internacional, los bancos pueden hacer - quizá están haciendo - las mismas operaciones que llevaron a la peor crisis económica desde el crack del 29.