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lunes, 26 de abril de 2010

Antanas Mockus avanza en las encuestas presidenciales en Colombia



Por Inti Landauro y David Luhnow (The Wall Street Journal)

Un ex alcalde conocido por sus apariciones y actitudes excéntricas se ha colocado al frente de las encuestas para las elecciones presidenciales de Colombia del próximo mes, un hecho sorprendente que podría representar un cambio de liderazgo en el principal aliado regional de Washington.

Antanas Mockus, un profesor de matemáticas e hijo de inmigrantes lituanos, se encuentra en un empate técnico con el hasta ahora líder en los sondeos, Juan Manuel Santos, el ex ministro de Defensa bajo el popular presidente Álvaro Uribe, según una nueva encuesta divulgada el jueves por la noche.
[Sigue +/-]

Mockus, candidato del Partido Verde, obtuvo 34% de la intención de voto, frente al 35% de Santos, según el estudio de la firma especializada Centro Nacional de Consultoría (CNC), que cuenta con un margen de error de tres puntos porcentuales.

Un dato crucial del sondeo reveló que, en una segunda vuelta, Mockus se impondría con 50% de los votos frente al 44% que obtendría Santos. Es la primera vez que una encuesta muestra al candidato del oficialista Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U) como perdedor en una segunda vuelta, en la que participarían los dos aspirantes más votados si ninguno se alza con más de 50% de los votos válidos en la primera ronda.
[Mockus]Associated Press

Antanas Mockus

Hasta el mes pasado, el apoyo a Mockus en los sondeos no superaba 10%. Pero su mensaje independiente está calando hondo en los votantes que desean un cambio después de ocho años de presidencia de Uribe, a quien la Constitución le prohíbe presentarse a un tercer mandato.

Al mismo tiempo, Mockus se ha comprometido a continuar las exitosas políticas de seguridad interna manteniendo la mano dura contra los grupos guerrilleros izquierdistas, un mensaje dirigido a los votantes moderados y a Washington, que mantiene una estrecha relación con Uribe.

"Es difícil recordar un avance tan sorprendente. Es un fenómeno", dijo Michael Shifter, presidente de Inter-American Dialogue, un centro de investigaciones independiente con sede en Washington. "Ahora mismo los colombianos son una paradoja: en este caso, quieren continuidad y cambio al mismo tiempo. Les gustan las políticas de Uribe, pero están cansados de su estilo político desafiante", dijo.

Bajo Uribe, Colombia ha reducido considerablemente la influencia de los grupos guerrilleros que desestabilizaron al país durante décadas y disfrutado de un auge económico. El país andino es uno de los principales receptores de ayuda estadounidense bajo el Plan Colombia, destinado a combatir el narcotráfico en el principal país productor de cocaína del mundo. Santos es más conocido y cuenta con una amplia trayectoria en temas de seguridad. Sin embargo, EE.UU. parece tener confianza en que habrá una continuidad en las políticas colombianas en temas clave como la seguridad y el comercio, independientemente de quién resulte vencedor en los comicios, dijo Shifter.

Mockus, un independiente que ha evitado a los partidos tradicionales del país, es más conocido por sus dos mandatos como alcalde de Bogotá, durante los cuales se desplomaron los índices de criminalidad. El candidato combinó una imaginativa forma de ser, en la que llegó a disfrazarse de superhéroe y a usar mimos para avergonzar a los conductores para que respetaran los semáforos, con otra línea más dura en relación al crimen y el gasto público.

Muchos colombianos lo consideran un excéntrico. Celebró su boda en un circo montado en un elefante, y se duchó ante las cámaras de televisión para mostrar a los bogotanos cómo ahorrar agua mientras se enjabonan.

Santos, perteneciente a una familia bogotana históricamente influyente y estandarte del Partido de la U del presidente Uribe, ha sido el candidato favorito desde que la Corte Constitucional de Colombia prohibió este año al actual presidente a presentar su candidatura para un tercer mandato.

Entre los asesores de Mockus se encuentran otros dos ex alcaldes de Bogotá, incluido Enrique Peñalosa, quien construyó carriles para bicicletas y lanzó un servicio de autobuses municipales que ha sido imitado en muchos países en desarrollo. Su candidato a la vicepresidencia es Sergio Fajardo, un popular ex alcalde de Medellín.

Cuando se unió a la campaña de Mockus el mes pasado, Fajardo, un matemático como Mockus, bromeó: "Vamos a demostrar que cuando dos matemáticos se suman, multiplican".

Mockus tal vez carezca del puño de hierro necesario para enfrentarse a los grupos guerrilleros del país y al presidente venezolano Hugo Chávez, dijo Rupert Stebbings, analista de mercado de la firma local de corretaje Interbolsa.

La precaria situación de Mockus en el Congreso —donde el Partido Verde sólo cuenta con cinco escaños en el Senado y tres en la Cámara de Representantes—, también supone una desventaja, añadió Stebbings.

Algunos analistas señalaron que el éxito de Uribe frente a grupos guerrilleros como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) significa que los votantes están listos para centrarse en otros temas más allá de la seguridad nacional.

"El éxito de Uribe para reducir la violencia ahora le perjudica a Santos", dijo Laura Gil, una analista política y columnista de Bogotá. "La gente ya no considera que sea su principal preocupación".

miércoles, 8 de julio de 2009

La victoria electoral en México revitaliza al PRI

Por David Luhnow (The Wall Street Journal)

CIUDAD DE MÉXICO— Tras su importante derrota en las elecciones locales y legislativas del domingo, el presidente mexicano Felipe Calderón inició la segunda parte de su período en el poder sabiendo que su legado político depende de la ayuda de un partido al que combatió durante la mayor parte de su trayectoria política: el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

El PRI, que gobernó México durante 71 años consecutivos hasta su derrota en las elecciones de 2000, fue el gran triunfador en los comicios del domingo, obteniendo un 37% de los votos para una nueva cámara baja, contra el 28% del conservador Partido de Acción Nacional (PAN) de Calderón. Por su parte, el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), que en 2006 estuvo a punto de ganar las elecciones presidenciales, recibió apenas un 12% de los sufragios, en medio de varias divisiones.

El sólido desempeño del PRI representa un triunfo importante para un partido que quedó en tercer lugar en las elecciones de 2006. Su votación le permitirá tener unos 238 de los 500 escaños de la Cámara de Diputados. Junto a sus aliados del Partido Verde, que logró un sorpresivo 7% de los votos, tendrá una mayoría efectiva. "De todas, todas, con nuestros datos ganamos todas las gubernaturas", dijo una sonriente Beatriz Paredes, la presidente del PRI, ante un grupo de partidarios.

Calderón es más conocido por la guerra que ha librado contra el narcotráfico, una batalla que sigue siendo popular a pesar de las cerca de 12.000 muertes que ha cobrado desde diciembre de 2006. La economía, no obstante, es una de las más golpeadas por la recesión global y se proyecta una contracción de 5,5% para este año. La apatía de los electores también le dio una mano al PRI, que sigue estando muy bien organizado a nivel local, en la movilización del voto.

"Voto por la opción menos mala dadas nuestras pobres opciones", dijo Ana Luisa Torres, un ama de casa de 57 años que votó por el PAN. "México no está bien y no estamos haciendo los cambios necesarios lo suficientemente rápido".

Otro votante, Luis Peña, un jubilado de 65 años, dijo que votó por el PRI porque el PAN "demostró que no sabe qué hacer con el poder".

Desde que el candidato del PAN Vicente Fox obtuviera la presidencia, en 2000, el partido ha carecido de una mayoría legislativa, lo que ha limitado su margen de maniobra.

Puesto que el PRD tiene una ideología más de izquierda, el PRI ha pasado a ser el operador más importante, apoyando o bloqueando proyectos de ley. Como resultado, el PAN ha sido incapaz de desmantelar el legado de los gobiernos unipartidistas del PRI. Los sindicatos respaldados por el PRI, por ejemplo, siguen dominando sectores como la educación y el petróleo. Eso ha perjudicado los intentos del país por reformar la economía.

El año pasado, sin ir más lejos, México descendió del puesto 52 al 60 en el ránking de competitividad global elaborado por el Foro Económico Mundial. Ahora, el PRI será más fuerte. Debido a que la Cámara de Diputados tiene control exclusivo sobre el presupuesto, el PRI tendrá un importante control de las cuentas del país durante los próximos tres años, señalan los analistas.

El PAN ni siquiera cuenta con los votos necesarios para imponer un veto legislativo. "Calderón ahora es rehén del PRI", opina Luis Rubio, director del centro de estudios CIDAC.

En señal de la desilusión del electorado, hasta el 7% de los sufragios presentados fueron intencionalmente dejados en blanco en señal de protesta contra los partidos tradicionales. Los principales intelectuales del país organizaron la campaña como mensaje a los partidos para que dejaran de lado sus rivalidades.

El Partido Verde de México se quedó con 7% de los votos, pero no gracias a ninguna propuesta ecológica. Su campaña estaba basada en el apoyo a la institucionalización de la pena de muerte.

El partido de Calderón habría sufrido una mayor derrota de no ser por su guerra contra los carteles de la droga, la cual ha involucrado el enviar a 45.000 soldados a diferentes estados. Esta ofensiva sigue siendo popular entre los votantes, pese a la violencia.

"Los mexicanos están dispuestos a soportar la violencia a corto plazo si sienten que el gobierno está dedicado a detener a los narcos", dice Roy Campos, director de la firma de encuestas mexicana Consulta Mitofksy.

Los analistas dicen que el resultado de las elecciones tiene más que ver con las dinámicas del sistema político mexicano que un referéndum a la gestión de Calderón. En resumen, los votantes en las elecciones legislativas mexicanas se concentran en temas y candidatos locales y los partidos tienden a regresar a sus promedios históricos en los resultados.

"Cuando la votación legislativa es baja, beneficia al PRI porque ellos tienen la estructura de partido más grande en México", dice Luis de la Calle, un ex funcionario de corretaje y consultor político.

La elección fue mucho más calmada que la de la elección presidencial de 2006, la cual terminó en una votación disputada por días. Cuando Calderón fue finalmente declarado como vencedor, su oponente, Andrés Manuel López Obrador, del PRD, se negó a conceder la derrota y salió a las calles a protestar con sus simpatizantes.

En el tiempo que ha pasado desde entonces, López Obrador aún no se refiere a Calderón como "presidente" y ha alienado a muchos votantes con su postura radical. Las luchas internas entre facciones rivales también han afectado al partido.

Las acciones de López Obrador han ayudado a abrir el camino para el retorno del PRI. Aunque el antiguo partido gobernante aún no ha cambiado su reputación y sigue siendo dominado por intereses externos y acuerdos poco transparentes, las encuestas muestran que ya no es el partido menos admirado, como lo fue por muchos años. Esta poco halagadora distinción ahora pertenece al PRD, dice Campos.

Luego de la votación, el que México salga de su letargo dependerá principalmente de la maquinaria interna del PRI, el cual ya es una conjunto de intereses y grupos diferentes que pujan por el poder. Varios líderes clave del PRI podrían decidir que para competir con efectividad en las elecciones presidenciales de 2012, el partido necesita mostrar a los votantes que puede gobernar responsablemente.

"Habrá incentivos para que las cosas mejoren", dice de la Calle. "Calderón estará bajo presión para mostrar que no es irrelevante y el PRI debe mostrar que puede lograr algo".