viernes, 31 de julio de 2009

El final de la inocencia



Por Alejandro Wall (Crítica de la Argentina)

The Fix. Soccer and Organized Crime no se publicó en castellano. Algún editor, mucho más ahora, con la discusión que se sostiene en la Argentina, debería hacerlo. El periodista canadiense Declan Hill mostró en el libro, después de varios años de investigación, cómo la mafia de las apuestas clandestinas manipula partidos hasta en una Copa del Mundo. No existe ningún movimiento obsceno. Es apenas perceptible: con negociar una diferencia de gol se pueden ganar millones.
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Hill denunció en su libro –editado en 2007– que durante el Mundial de Alemania se arreglaron cuatro partidos. Entre ellos, el de Brasil-Ghana. Su fuente, un agente chino identificado como Lee Chin, le avisó con dos días de anticipación que los africanos se dejarían vencer por más de dos goles. Los brasileños ganaron 3-0. “Yo estaba en Dortmund, en el estadio, y me puse a llorar. Mi infancia terminó ese día”, me dijo Declan en la ciudad inglesa de Coventry, hace algo más de un mes, minutos antes de que le entregaran el Premio Play the Game 2009 por su lucha contra la corrupción en el deporte.

La lista de países donde se manipularon resultados en los últimos años es larguísima. Sólo algunos: Alemania, Inglaterra, Italia, Brasil, Finlandia, Bélgica. “Hay dos grandes escándalos en el fútbol actual –dice Hill–: uno es el arreglo de partidos; el otro, que la FIFA no hace nada para combatirlo”.

No fueron las apuestas las que trajeron la manipulación de resultados. Pero en estos tiempos casi siempre estuvieron involucradas. Algunos intentan diferenciar el juego clandestino del oficial. Pero los millones que se mueven en ambos charcos de la ley, son una tentación para muchos. El futbolista ghanés Stephen Appiah confiesa en el libro de Hill que recibió dinero de apostador es en partidos del Mundial Sub-20 de Malasia y en los Juegos Olímpicos de Atenas. Pero lo hizo, según dijo, para ir al frente, no para dejarse perder.

Es cierto: en la Argentina ya puede apostarse. El PRODE bancado, entonces, no sería una novedad. Bwin levanta juego desde internet con una autorización de la provincia de Misiones. La discusión legal, en ese caso, no está cerrada. “Y la plata se va a Londres –se indignan en la AFA– en vez de ir a los hospitales argentinos”. O sea: si el negocio está, no lo corramos, hagámoslo nosotros.

Pero, ¿qué ocurriría si las apuestas le ganaran al fútbol? A un fútbol que, como sabemos, no está limpio. Es curioso que en un país al que le gusta tanto verse en Europa, esta vez mire hacia otro lado y busque, en una actividad tan sospechada, la salvación a su deporte más popular.